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Cuentos Motores


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Todo el mundo conoce los clásicos cuentos de Caperucita Roja, Los Tres Cerditos o Los Siete cabritillos que alguna vez nos han contado nuestros padres o nuestros abuelos cuando éramos niños. Pero existen otra clase de cuentos que sirven para desarrollar la motricidad y, además, permiten sumergirse directamente en la trama de la historia. Estos son los cuentos motores que se emplean, sobre todo, en Educación Infantil. Contribuyen al desarrollo de la expresión corporal, de la capacidad creativa y de la imaginación a través del juego, la música y la socialización. A diferencia de los cuentos narrados, que sitúan al niño en una posición estática, este tipo de cuento mantiene al niño en una constante atención, ya que él mismo se ve protagonista de la historia y significa un juego para él. Y creo que no hay mejor manera de aprender que la que se lleva a cabo mediante el juego. Estos cuentos también permiten, además de gestualizar, la incorporación de objetos que tengan que ver con el argumento. Por ejemplo, en un cuento donde el protagonista fuera un niño que no se apartaba de su pelota, podríamos facilitar a los alumnos unas cuantas pelotas para que las botaran.

En esta página se muestran algunos ejemplos de cuentos motores.

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LA HISTORIA DE LA ARDILLA ZV
Érase una vez una pequeña ardilla llamada ZV, que vivía en un inmenso bosque. Sus árboles eran muy altos (los niños miran hacia arriba) y estaban cargados de sus frutos favoritos: las bellotas. Las miraba siempre sorprendida (cara de asombro) y con ganas de crecer para, así, poder llegar a alcanzarlas algún día.

La ardilla intentó trepar por el árbol (imitar la trepa), cuando una fuerte lluvia le hizo resbalar por el tronco hasta llegar de nuevo al suelo (agacharse hasta el suelo lentamente). Al día siguiente, intentó subir de nuevo y, con gran valentía y esperanza, comenzó a subir por el largo tronco (imitar la trepa). De repente, un pájaro gigante la cogió con su pico (cara de susto y un grito) y la llevó hasta el suelo otra vez (agacharse hasta el suelo lentamente). ZV estaba enfadada (cara de enfado, patadas al aire…) porque el esfuerzo empleado para llegar a las bellotas no se vio recompensado. Se fue a casa… (andar)

A la semana siguiente, corrió otra vez en busca de su alimento favorito.

-¡Esta vez lo conseguiré! (un brazo en alto) –dijo ZV entusiasmada.
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Llamó a cuatro amigos para que le ayudaran (hacer gesto con la mano como diciendo “¡venid!”). Su plan era coger una sábana por las cuatro esquinas y montarse en ella mientras sus amigos le lanzaban hacia arriba (simularlo). La impulsaron tres, cuatro, cinco veces… pero cuando había conseguido la suficiente altura, quedó cegada por el radiante sol del verano (manos en los ojos).

Entonces, después de un tiempo sin volver a intentarlo, descubrió que en los árboles ya no había bellotas, ¡ni siquiera hojas! (cara de sorpresa). Todas estaban cubriendo el suelo con una capa amarilla y marrón. ZV lloraba desconsolada sentada en una de las grandes piedras del bosque hasta que alguien oyó su llanto… (Sentarse en el suelo y llorar) Ese alguien se acercaba con una ligera brisa… ¡Era el viento! (soplar)
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-¿Qué te ha pasado, pequeña ardilla? –dijo éste.
-¡Nunca podré alcanzar mis preciadas bellotas! –dijo ZV llorando. (llorar)
-Pero, ¿por qué dices eso? –insistió el viento.
-Han desaparecido, ¿no lo ves? Ya no las volveré a probar… ¡ni siquiera a ver! (cara de tristeza)

Entonces, el viento, tomando una bocanada de aire, sopló muy fuerte y… (imitarlo) todas esas hojas secas que cubrían el suelo salieron volando.

A ZV se le iluminó la cara con una sonrisa y dio un gran salto de la piedra (reproducirlo). No podía creer lo que sus ojos estaban viendo (cara de sorpresa). ¡El viento había creado un suelo de bellotas! Corrió hacia ellas, comenzó a tocarlas, a lanzarlas por los aires… (imitarlo)
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-¡Gracias, viento! ¡Eres un gran amigo! (felicidad)
-De nada, ZV. Sólo tenías que tener un poco de paciencia…

Y así, ZV vivió feliz con sus bellotas mientras el viento se alejaba por el bosque (decir “adiós” con la mano).
EL RELOJ DORMILÓN
Este cuento está recomendado para niños de 5 años, aproximadamente, y para un número total de alumnos entre 15 y 20.

El lugar idóneo para ello sería un gimnasio (debido a su amplitud y disponibilidad de materiales).

Los materiales empleados serán aros, bancos suecos, colchonetas, pelotas y una cinta.

Objetivos:

- Desarrollo de las habilidades perceptivas básicas.
- Socialización.
- Desarrollo de las cualidades físicas y de la expresión no verbal.
- Aprender a relajarse, a respirar.
- Desarrollar la expresión musical.

Toda esta historia ocurrió en Relojelandia, el país donde nacen todos, todos los relojes que existen en el mundo.

Allí, vivía uno al que llamaban Dormilón. Se llamaba así porque nunca había sido capaz de marcar bien la hora y, como el tiempo no pasaba para él, siempre estaba durmiendo.

Una mañana, Dormilón se despertó a las 12.
Comenzó moviendo el pie derecho, el pie izquierdo, movió los hombros, el cuello y, por fin, aunque era muy perezoso, decidió levantarse. Entonces, comenzó a llorar mientras decía:

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Soy el reloj más desgraciado de todos los relojes del país, todos funcionan perfectamente y pronto podrán irse al reino de los hombres pero yo, por dormilón, tendré que quedarme en mi país con todos los viejos relojes.

Pensativo, comenzó a andar todos imitamos:

* A un anciano con su joroba
* Andando a 4 patas.
* Cojeando de un pie.
* Y otras más que se le ocurrieron.

Mientras tanto en un lugar apartado del reino, se encontraba Temporín (el mejor amigo de Dormilón) reunido con todo el pueblo, para buscar una solución al grave problema de Dormilón.

Todos estaban sentados, cuando de pronto Temporín se levantó y dijo: "El que supere la prueba será el encargado de ir a la casa de Agujín-tin-tin (el gran mago de la montaña) y pedir consejo.

La prueba consiste (hagamosla):

Como vereis hay colocados sobre el suelo 4 aros, por los cuales deberemos de pasar.

* Por el primero con dos apoyos, pero colocados dentro del aro.
* Por el segundo con dos apoyos, pero uno colocado dentro del aro y otro fuera.
* Por el tercero con un solo apoyo colocado dentro del aro.
* Por el cuarto con un cuatro apoyos colocados en el centro del aro.

Todo tiene que hacerse en 1 minuto. Quien no se equivoque será el encargado de ir al monte Fantástico y a la casa de Agujín-tin-tin.

Todos los habitantes de Relojelandia realizaron la prueba y el más rápido de todos fue Temporín, el gran amigo de Dormilón, quien muy decidido recogió lo más importante de su casa y partió al largo viaje.

Primero iba muy rápido, dando saltos de alegría:

1º sobre sus dos pies.

2º sobre un pie nada más.

3º sobre sus talones.

Daba saltos y saltos de un lado para otro tomando al final las posturas más extrañas que puedas imaginar. Cuando se cansaba de dar saltos, continuaba dando volteretas, por todas las zonas de césped que encontraba a su paso. Daba volteretas hacia delante y hacia atrás.

Entre saltos y volteretas no se dio cuenta de que ya había llegado a casa del mago. El mago estaba en la puerta de su casa y corriendo preguntó a Temporín lo que ocurría; éste le contó el problema que tenían en el pueblo con Dormilón.

Agujín-tin-tin después de pensar un largo rato, decidió que lo mejor era ir al reino de Tuerquilandia donde había una hermosa tuerca que era mágica y que se era utilizada por Dormilón, lograría solucionar su problema.

Temporín volvía a saltar de alegría porque seguramente Dormilón quedaría curado, gracias al buen mago.

Pero para llegar a Tuerquilandia, deberá atravesar diez extraños países, cada uno de los cuales posee una enorme locura que se contagiaba a todo el que llegaba a ese país, por esto sería peligroso si Temporín se contagiaba en alguno de ellos. A pesar de esto el amigo de Dormilón optó por ir. El primer país en el que penetró fue Bambolín "El reino del balón".

Todos sus habitantes no paraban de lanzar un balón hacia arriba parándolo cada vez con unaparte distinta del cuerpo y nombrándola. La paraban con:

* El pie.
* La mano.
* La rodilla
* La cabeza
* El codo

Temporín comenzó a realizar todo lo que aquellos habitantes hacían.

Pero muy pronto se dio cuenta de que tenía que continuar buscando la tuerca mágica. Y traspasó la frontera de aquel país. Se sentó un momento para descansar y poder entrar en el segundo país. Este país se llamaba Lateralilandia. En éste todos los habitantes se lanzaban pelotas, pero lo único que importanba era recoger con la mano no dominante. Porque un gran mago se había encargado de paralizar las manos dominantes a todos los habitantes. ¿Nos saldrá a nosostros?

Estuvo Temporín inmerso en esta locura muy poco rato porque le parecía muy aburrida, así es que no tuvo ningún problema para poder traspasar la frontera de salida. Después de un pequeño descanso decidió penetrar en el tercer país, se llamaba Espacilandia.

Era un país enorme, sin embargo, sus habitantes se empeñaban en desplazarse de un sitio para otro, pero sólo por el centro del país, dejando todo lo demás vacío. Hagámoslo.

Todos se desplazaban por el centro, sin embargo, lo hacían con tal cuidado que no chocaban, porque si esto ocurría caían tendidos en el suelo sin saber por cuánto tiempo. A Temporín le parecían tontos, pero poco a poco fue entrando en el juego, tuvo mucho cuidado de no chocar con nadie, porque sería un verdadero desastre, no podría recoger la famosa tuerca.

Pronto entró en el cuarto país. Era un país de nombre desconocido porque nadie había logrado salir de él. Cuando entró en él pudo ver como todos sus habitantes estaban colocados en parejas y jugaban a ponerse a la derecha del compañero, a la izquierda, delante y detrás. Uno de ellos siempre ocupaba la misma posición, mientras el otro cambiaba continuamente. A Temporín se parecieron curiosos los términos derecha, izquierda, delante y detrás. No paraba de probar para aprenderlos todos muy bien. Tardó bastante rato en salir de este país. Por fin se dio cuenta de que el tiempo pasaba y debía continuar. Por fin entró en el quinto país, Flexibilandia.

Todos los habitantes de este país estaban preocupados por doblar la cintura y dejando las piernas bien rectas llegar al suelo e intentaban tocar con als manos el talón, sin doblar los pies y hacían muchos más ejercicios. Le resultaron muy difíciles estos ejercicios y no tuvo más remedio que descansar un largo rato. Respiró e inspiró varias veces intentando recuperarse. Siempre pro la nariz intentando hinchar la barriga en la inspiración y luego desinflarla.

Pronto pudo entrar en el sexto país, Equilibrín. Ya le quedaba menos. En este país estaban todos los habitantes haciendo equilibrios, sobre un pie, sobre los talones, sobre las puntas de los pies, siguiendo una línea imaginaria, subiendo y bajando de un banco,...

A Temporín le gustaba mucho esto del equilibrio y se quedó demasiado teimpo en este país. Pasó al séptimo país. Este era el más importante de todos, si lograba pasar esta prueba practicamente estaría todo resuelto. Se llama Ritmilandia, en él se oía una gran música y todos sus habitantes se movían al ritmo de ésta. Cuando la música se paraba, el cuerpo de todos los habitantes se paralizaba por completo y se iba recuperando el movimiento de la siguiente manera:

* Mano izquierda dedo pulgar
* Dedo meñique
* Muñeca y brazo.
* Hombro solo
* Cuello solo
* Cintura solamente
* Tobillo solamente
* Rodilla solamente
* Brazo solamente
* Manos
* Hombros
* Hombros, manos, cuello
* Brazos, hombros.
* cintura
* cintura, hombros, brazos, manos.
* Todo el cuerpo.

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A Temporín le costó mucho salir de este país. Estaba muy cansado y aún le quedaban 3 países, así que decidió continuar. Al cabo de un rato entró en Animilandia, el octavo país. Se llamaba así porque todos los hombres de este país andaban de un lado para otro sin chocar, pero expresando alegría, tristeza, asombro, preocupación... había una voz muy fuerte que indicaba en que estado de animo se tenían que encontrar los habitantes, todos tenían que obedecer, porque sino caen tendidos en el suelo y no se pueden levantar hasta que no comienza otro estado de ánimo. A Temporín le resultó muy difícil poder salir de este país, pero con mucho ánimo logró salir y entrar en el penultimo país. Era el país de los balones, todos los habitantes se desplazaban por el espacio en parejas con un balón, lanzandolo de una manera y recogiendolo el compañero de otra forma diferente: unas veces la lanza sentado y el compañero la recoge de pie con las dos manos.

Para salir de este país Temporín tuvo que investigar 5 formas diferentes de lanzar y recoger la pelota.

Por fin Temporín pudo salir de este país y por fin pudo penetrar en el último país donde estaba la tuerca mágica. En este país todos los habitantes andaban hacia atrás. Temporín comenzó a realizar el juego y cuando vió que todos los habitantes del país estaban distraídos cogió la tuerca mágica. Pidió un gran deseo, llegar rápido a Relojelandia, donde estaba seguro que lo estaban esperando. El deseo se cumplió y después de dar giros tumbado en el suelo hacia la izquierda y la derecha llegó a Relojelandia. La gente en Relojelandia estaba muy tristes, pero a medida que iba pasando Temporín con la tuerca en la mano, todos reían, saltaban y realizaban giros de alegría.

Temporín corrió en busca de Dormilón, le dió la tuerca mágica y Dormilón empezó a funcionar. El pueblo enteró aplaudía. Para celebrarlo se organizó una gran fiesta en la que todos bailaron y cantaron. Al finalizar la fiesta se fueron a dormir.

LA CAZA DE LOS INDIOS
Para este cuento, tendremos que preparar a los niños y niñas como si fuesen auténticos indios, pintándoles la cara y poniéndoles una cinta con una pluma en la cabeza.

El cuento tendrá lugar en el patio, donde se sentarán en círculo. Son de la tribu Kaffuti y ese es su campamento. Empezarán cantando la siguiente canción, que acompañarán con gestos:



Una mañana muy temprano, un grupo de indios se fueron de caza. Y antes de partir, todos en el poblado bailaron la danza del venado, que era una danza para tener buena suerte.

“Nos gusta reír, nos gusta cantar y bailar, pero lo que más nos gusta es cazar el venado”.

Los indios prepararon su arco y sus flechas, cogieron sus caballos y formando una fila india llegaron al bosque.(Nos levantamos, preparamos arco y flechas por medio de gestos y en fila imitaremos el movimiento de ir a caballo).

Tomaron el camino de la derecha, iban rodeando los árboles y escuchando atentamente los ruidos que llegaban a sus oídos. (El bosque estará formado por conos y picas. Rodear árboles equivaldrá a rodear picas con gestos de escuchar atentamente cualquier ruido del bosque. Mantener una actitud vigilante, escondiéndonos entre los árboles, para que no nos oigan).

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Poco después llegaron a una zona montañosa. Antes de comenzar a escalar dejaron sus caballos atados a un árbol. Subieron una montaña, luego otra hasta llegar a un río. (Las montañas podrán ser sillas y bancos colocados estratégicamente para poder trepar. También pueden utilizarse los toboganes de plástico).

Varias canoas les estaba esperando. Se subieron a ellas y todos se pusieron a remar (dos golpes a un lado y dos al otro).

Pronto llegaron a las verdes praderas y echaron su cuerpo a tierra para que los animales no les vieran. Avanzaron arrastrándose durante un rato hasta que llegaron a una cueva.
(A continuación estará el río con sus canoas: aros pequeños colocados en fila. Se sentarán en el espacio interior de los aros y remarán –pueden ser también bancos suecos o colchonetas–. Una alfombra o colchoneta delimitará el espacio destinado a las verdes praderas. Los niños reptarán sobre ella).

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Parecía la guarida de un oso. Entraron con sus arcos y flechas preparados, pero no vieron ningún oso dentro. (La cueva estará elaborada con varias mesas, tapadas con una tela. A un lado quedará una abertura para entrar y salir. Entrará un grupo de exploradores que llevarán un distintivo).

No consiguieron cazar nada en todo el día así que decidieron volver andando al poblado. (Finalizar el circuito andando y regresar al centro donde está el poblado).

Al llegar allí volvieron a bailar de nuevo la danza del venado. Seguro que así tendrían más suerte al día siguiente. (Hacemos un círculo, comentamos las incidencias de la aventura. El jefe indio propone bailar de nuevo la danza del venado; siempre trae buena suerte).

Después, al llegar de noche, se metieron en sus sacos y durmieron alrededor del fuego. (Tumbados en el suelo, los papeles de periódico serán nuestros sacos de dormir. Después nos dormimos alrededor del fuego: papeles y bloques).
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